Entre hoteles, sonrisas y ojeras

Poema dedicado a un animal de compañía que murió.

Tú y yo somos la camisa de fuerza
el vino que encarece la madera,
la embestida y el cabecero que aguanta,
la rutina de besarnos hasta las tantas,
el orgasmo en tu cama perecedera,
el adiós que siempre se nos atraganta,
somos metralla, chaleco y sonrisa certera,
somos el pulso de un cocinero de tres estrellas,
un te quiero atascado por el placer en mi garganta.

Seré ladrón y policía en tu billetera,
la resaca entre hoteles, sonrisas y ojeras,
la mirada en tu pecho que no doblega,
las lágrimas que agradecen tus cartas
y un cabrón en tus jodidas caderas.

Fuiste una amazona arrancándome las penas,
diosa y cordura, educación intacta,
jugadora de póker en mi entrepierna,
sobredosis entre jeringuillas exactas.
paracetamol sin amor de farmacia,
fuiste la reina que al verla impacta,
terremoto y equilibrista con elegancia,
fuiste la mirada anticipada y tierna.

Tú te largaste sin aceptar la venganza,
sin reprocharme que no te hablara,
sin que nunca te abriese la puerta,
sin entenderme por condena impuesta,
sin romperme los barrotes a malas,
sin encontrar la huida que desespera.

Te fuiste al cielo fiel compañera,
musa de mil cantos a ciegas,
de atronadoras miradas por la ventana
y piando como hacías siempre
encerrada en una jaula, fiel jilguera.












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